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EL MAL ALIENTO O HALITOSIS

Se estima que más del 65% de la población tiene mal aliento. Más de 40 millones de europeos tienen "halitosis crónica", que es el mal aliento persistente. El noventa por ciento de todas las halitosis es de origen oral, no sistémica.

Se gastan miles de millones al año en productos farmacéuticos contra la halitosis, muchos de los cuales son ineficaces, ya que sólo enmascaran el problema.

¿Qué causa el mal aliento?

El mal aliento es causado por una variedad de factores. En la mayoría de los casos, es causado por los alimentos que quedan en la boca - en los dientes, la lengua, las encías y otras estructuras, alimentando las bacterias. Las células muertas bacterianas liberan un compuesto sulfuroso que le da al aliento un olor desagradable. Ciertos alimentos, tales como el ajo y las cebollas, contribuyen al mal aliento. Una vez que el alimento se absorbe en la circulación sanguínea, se transfiere a los pulmones, donde es exhalado. El cepillado, el uso de hilo dental y el enjuague bucal sólo enmáscaran el olor. Las personas a dieta a veces desarrollan aliento desagradable por el ayuno.

La enfermedad Periodontal (encías) a menudo causa mal aliento persistente o un mal sabor en la boca. Un mal aliento persistente puede dar una señal de que usted tiene enfermedad en las encías.

La enfermedad de las encías es causada por la placa - la película pegajosa, incolora a menudo, de las bacterias que se forma constantemente en los dientes. La boca seca o xerostomía también puede causar mal aliento debido a la disminución del flujo salival. La saliva limpia la boca y elimina las partículas que pueden causar olor. Productos como el tabaco causan mal aliento, manchan los dientes, reducen su capacidad de degustar los alimentos e irritan los tejidos de las encías. El mal aliento también puede ser una señal de que usted tiene un problema grave de salud, tales como una infección del tracto respiratorio, sinusitis crónica, goteo post-nasal, bronquitis crónica, diabetes, trastornos gastrointestinales, del hígado o enfermedad del riñón.

Éstos son característicos olores de mal aliento asociados con algunas de estas enfermedades:

    * Diabetes - acetona, con sabor a fruta

    * Insuficiencia hepática - dulzón, a humedad

    * Fiebre reumática aguda - ácido, dulce

    * Absceso pulmonar - putrefacción

    * Discrasias de sangre - se asemeja a descomposición de la sangre

    * Cirrosis hepática - parecido a la sangre podrida

    * Uremia - amoniaco o a orina

    * La enfermedad de Hand-Schuller-Christian - aliento fétido y un sabor desagradable

    * El escorbuto - mal aliento de la inflamación del estómago

    * Granulomatosis de Wegner - necrósis, putrefacción

    * Insuficiencia renal - amoniaco o a orina

    * La difteria, la disentería, el sarampión, la neumonía, la escarlatina, la tuberculosis - muy sucio, olor fétido

    * La sífilis - fétido


El mal aliento también puede ser causado por medicamentos que esté tomando, incluyendo los agentes del sistema nervioso central, los medicamentos antiparkinsonianos, antihistamínicos descongestionantes, antipsicóticos, anticolinérgicos, narcóticos, antihipertensivos y antidepresivos.

Cuidados para el mal aliento

El cepillado diario y limpieza con hilo dental y limpiezas profesionales regulares, normalmente serán suficientes para evitar el aliento desagradable. Y no se puede olvidar a la lengua. A menudo se pasa por alto como un culpable del mal aliento. La placa bacteriana y restos de alimentos también se pueden acumular en la parte posterior de la lengua. La superficie de la lengua es muy irregular y las bacterias pueden acumularse fácilmente en las grietas y hendiduras.

La eliminación de la enfermedad periodontal y mantener una buena salud bucal contribuye a reducir el mal aliento. Si usted tiene mal aliento constante, haga una lista de los alimentos que come y los medicamentos que toma. Algunos medicamentos pueden contribuir al mal aliento.

Limpiar incorrectamente dentaduras postizas, que también pueden albergar bacterias, puede causar mal olor porque acumulan restos de alimentos. Si usa prótesis removibles, se los quita por la noche y deben limpiarse a fondo antes de reemplazarlos.

Si su dentista determina que su boca está saludable y que el olor no es de naturaleza oral, debería consultar a su médico de cabecera o a un especialista para determinar la causa del olor y el posible tratamiento. Si el olor es debido a la enfermedad de las encías, el dentista puede tratar la enfermedad o referirlo a un periodoncista, un especialista en el tratamiento de los tejidos de las encías. La enfermedad hace que los tejidos de las encías se separen de los dientes y se forman bolsas. Cuando estas bolsas son profundas, sólo una limpieza periodontal profesional puede eliminar las bacterias y la placa que se acumulan.

Los enjuagues bucales generalmente son ineficaces con el mal aliento. Si el mal aliento persiste aún después de una buena higiene oral, hay productos especiales que su dentista le puede recetar. Además, un enjuague bucal especial antimicrobiano puede ser prescrito. En lugar de simplemente enmascarar mal aliento, estos productos se han demostrado eficaces para matar los gérmenes que causan el mal aliento. Pregunte a su dentista acerca del tratamiento con estos productos.   

¿Qué es el dolor dental?  

 El conocido popularmente como dolor de muelas es probablemente la causa más frecuente de dolor en la región facial, estando causado en la mayoría de los casos por una pulpitis aguda (inflamación de la cavidad pulpar del diente). Suele manifestarse como un dolor intenso y punzante, que aparece en respuesta a estímulos como los alimentos fríos, calientes, o dulces. Cuando la inflamación progresa puede provocarse una infección dental, en principio localizada en el canal pulpar, pero que si no se trata adecuadamente se extenderá por los alrededores de la pieza dental causante, e incluso mas allá; el dolor entonces será intenso y continuo, aumentando claramente si presionamos el diente causante.

¿Cuáles son las causas del dolor dental?Dolor dental

    * Caries dental
    * Fractura dental
    * Fisura dental (se trata de una fractura dental en la que los fragmentos no se han desplazado, pudiendo no ser visible, pero permitiendo el paso de gérmenes de la cavidad bucal hacia el canal pulpar)
    * Irritación tras realizarse un tratamiento dental. En ocasiones sucede que tras realizarse una reparación dental, los materiales empleados en ésta pueden provocar molestias locales por irritación, a pesar de haberse realizado correctamente.
    * Raíces dentales expuestas. Esto sucede cuando las encías se retraen y descienden dejando visible parte de la raíz dental; ésta normalmente no debería estar visible y al contacto con alimentos fríos o calientes podría provocar una descarga dolorosa.

En otras ocasiones existen problemas que pueden causar dolores similares al dental, no estando localizado el origen del dolor en el propio diente:

    * Abscesos o flemones gingivales (periodontales)
    * Ulceras (aftas) localizadas en la encía (como en la gingivitis ulcerativa aguda)
    * Pericoronaritis, inflamación de la encía que rodea un diente que intenta emerger a su posición natural desde los maxilares (muy frecuente cuando comienzan a salir las conocidas como "muelas del juicio", sobre todo las inferiores)
    * Sinusitis, inflamación de las cavidades naturales que rodean las fosas nasales (dependiendo de la cavidad que se encuentre afectada, hablaremos de sinusitis frontal, maxilar, etc.)
    * Artritis de la A.T.M (articulación temporomandibular), dolor localizado generalmente delante de los oídos, que suele aumentar al mover la mandíbula, y que se puede irradiar hacia otras zonas de la cara.

Existen otra muchas causas de dolor en la cavidad bucal que pueden ser leves o incluso graves, por lo que siempre resulta recomendable consultar con un especialista para aclarar el origen de las molestias y descartar procesos graves.

Es conveniente recordar que en ocasiones un dolor que nos parece estar originado en un diente o sus cercanías, tiene su verdadero origen en otra localización cercana o incluso distante.

¿Cómo podemos evitar la aparición de dolor dental?

La mejor manera de prevenir el dolor dental es mantener la dentadura y las encías sanas; para conseguirlo intentaremos limitar el consumo de alimentos y líquidos dulces a las horas de las comidas (evitar los dulces pegajosos, porque se quedan adheridos al diente). Siempre se deberá cepillar la dentadura después de las comidas, utilizando una pasta dentífrica con flúor.

Es conveniente utilizar seda dental para limpiar los espacios que quedan entre los dientes, o en su lugar cepillos interproximales (siempre de acuerdo a las recomendaciones de su dentista). Acudir de manera regular a su dentista para realizar revisiones preventivas, y si fuese necesario, tratar de forma precoz cualquier problema.

¿Qué debo hacer si ya tengo dolor dental?

Lo primero que debe hacer es acudir a un dentista lo antes posible, para evitar que lo que en principio es un problema leve, se transforme en algo grave que precise tratamiento hospitalario. No tomaremos antibióticos sin prescripción medica, porque pueden ser innecesarios, y resultan en ocasiones ineficaces en el tratamiento de enfermedades importantes por su uso inadecuado.

Si tomamos calmantes para mitigar el dolor, debemos tener en cuenta que algunos de los calmantes que existen en el mercado pueden ser perjudiciales si se toman sin control médico (mareos, vómitos, úlcera de estómago, etc.); por tanto siempre acudir al médico para que sea él quien elija el más adecuado de acuerdo a la intensidad del dolor, alergias medicamentosas, enfermedades previas, etc.

¿Cómo puede ayudarme el odontólogo?

    * En el caso de la pulpitis, una vez que el dentista encuentra la causa, suele resolverse con un simple empaste de la pieza afectada.
    * Si nos encontramos ante un absceso de origen dental (ya hay formación de pus e inflamación de la zona), siempre debe evacuarse el contenido purulento del absceso, instaurando además un tratamiento antibiótico adecuado.
    * Cuando lo que predomina es la inflamación y todavía no se ha formado pus hablamos de celulitis de origen dental, el dentista pautará tratamiento antibiótico y tratará la pieza dental que ha originado la infección.
    * Si el estado de la pieza dental causante del absceso no permite que sea reparada deberá extraerse en cuanto el paciente esté recibiendo tratamiento antibiótico. Si por el contrario la pieza puede repararse se drenará el absceso y posteriormente se realizará endodoncia (relleno del canal pulpar) de la pieza afectada si es necesario.

¿Qué puede pasar si no se trata la causa del dolor dental?

Si no recibimos tratamiento adecuado, podemos desarrollar una infección que se extienda al resto de la boca, cara, e incluso al cuello. Estas infecciones distan mucho de ser poco importantes y pueden incluso provocarnos graves dificultades para comer (por imposibilidad de abrir la boca) y para respirar (por la gran inflamación que en ocasiones llegan a alcanzar); siendo entonces potencialmente peligrosas para nuestra vida.

Especial cuidado deben tener las personas con trastornos o enfermedades que alteran los mecanismos de defensa del organismo (recordar el sida), porque en su caso las infecciones serán más peligrosas. Otro grupo de personas con riesgo de padecer complicaciones graves ante los procesos infecciosos son los diabéticos, debido a su enfermedad (sobre todo si es de larga evolución).

Fuente: Dr. Per  Grinsted , médico general,  Lisa Taylor , dentista.

LA ENFERMEDAD PERIODONTAL (PIORREA)

Es una enfermedad que va afectando progresivamente a los tejidos de soporte del diente, comenzando por los más superficiales (encía) hasta los más profundos (hueso).
Es una afección particularmente grave, ya que en los grados más avanzados, cuando la destrucción ósea es grande, conduce irremediablemente a la movilidad y pérdida dentaria.
Si bien es una enfermedad que presenta síntomas muy precoces, como por ejemplo el sangrado de las encías, lamentablemente casi nunca es valorada por el paciente en su justa medida, ya que es una enfermedad indolora. Así pacientes que se encuentran en una fase muy avanzada de la enfermedad periodontal (conocida vulgarmente como piorrea), refieren sin embargo haber tenido encías sangrantes durante toda su vida, sin que le hayan dado nunca importancia.

Además, los pacientes con enfermedad periodontal suelen ser menos propensos a las caries, por lo que opinan que tienen una dentadura muy sana y no ocurre nada anormal en su boca. Por este motivo, al no realizar visitas periódicas de revisión la posibilidad de detectar precozmente la enfermedad periodontal es muy remota.
Es importante saber que la evolución de la enfermedad puede detenerse, siendo la recuperación tanto mejor y más completa cuanto antes se haya detectado y tratado.

ANATOMIA DEL DIENTE Y PERIODONTO
Anatomia del diente y periodonto

CAUSAS DE LA ENFERMEDAD PERIODONTAL
Son muchos los factores que intervienen en el origen de la enfermedad periodontal, como hormonales, medicamentos, enfermedades generales (diabetes), tabaquismo, etc. pero la causa más frecuente es la producida por el acumulo de placa bacteriana y cálculo (sarro) en la superficie de los dientes, por encima y debajo de la línea de la encía.
La placa bacteriana está constituida por el conjunto de determinados microorganismos y por la placa dentaria, sustancia pegajosa formada por determinadas sustancias químicas de la saliva y residuos alimenticios.
Las bacterias son capaces de alterar la estructura normal de la encía, debilitándola, con lo cual pueden penetrar fácilmente hacia el interior provocando su inflamación. Además de las toxinas bacterianas, la respuesta del organismo hacia esas bacterias también puede causar daño en los tejidos periodontales, produciéndose la destrucción progresiva del hueso que sujeta al diente.
Asimismo el cálculo desempeña también un papel importante, ya que además de contribuir al soporte de los microorganismos, irrita la encía aumentando su inflamación.

EVOLUCION DE LA ENFERMEDAD PERIODONTAL
En los primeros estadíos de la enfermedad periodontal, la encía aparece inflamada, enrojecida y sangrante (gingivitis) Este estado es todavía reversible, ya que no hay destrucción de tejidos. La gingivitis establecida puede permanecer durante mucho tiempo sin avanzar, pero si no se soluciona el problema, o disminuyen las defensas del paciente, puede evolucionar hacia una periodontitis.
Cuando se desarrolla la periodontitis, se forma la llamada “bolsa periodontal”. Las toxinas de las bacterias penetran fácilmente a través de la superficie de la bolsa, produciendo rápidamente la destrucción del hueso alveolar, y cuando esta pérdida ósea es avanzada comienza la movilidad y migración dentaria, que puede finalizar con la pérdida del diente.

Gingivitis y bolsa periodontal

PREVENCION DE LA ENFERMEDAD PERIODONTAL
Todas las medidas de prevención irán destinadas a intentar que evitar la aparición de gingivitis, o frenar la progresión hacia periodontitis en caso de gingivitis ya instaurada.
Hay que intentar que no se acumule la placa bacteriana y el sarro, o si ya existen, eliminarlos.
Como controlar la placa y el sarro:
-Por parte del paciente:
Se debe eliminar la placa adherida al diente mediante el uso correcto del cepillado dental después de cada comida y antes de acostarse.
En los espacios entre los dientes, en los cuales no penetra el cepilo, se deben utilizar medios auxiliares como la seda dental y los cepillos interdentales.
-Por parte del profesional
En los casos donde exista placa bacteriana calcificada (sarro), el simple cepillado no conseguirá removerlo, por lo que debe ser el profesional el encargado de eliminarlos mediante una limpieza bucal o tartrectomía.
Control químico de la placa bacteriana:
En las fase más agudas de una gingivitis, el dentista puede prescribir antibióticos para eliminar los microorganismos causales, o enjuagues con determinadas soluciones antisépticas que ayuden a eliminar la placa bacteriana.

TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD PERIODONTAL.

El tratamiento de la enfermedad periodontal ya establecida es complejo y requiere sobre todo que el paciente este bien informado y motivado, para que comprenda que de él depende fundamentalmente el que la enfermedad detenga su evolución y que sin su colaboración no se logrará ningún resultado estable.
Inicialmente se intenta resolver las situaciones de urgencia con son los abscesos, supuraciones et, y sanear el resto de la cavidad bucal, realizando todos aquellos tratamientos necesarios como obturaciones, endodoncias, extracciones etc.
Se realizará entonces una limpieza del sarro situado por encima del nivel de la encía (sarro visible) y varias sesiones de raspaje para eliminar el sarro que se introduce dentro de la bolsa periodontal, entre esta y la raíz del diente. Después de evaluar los resultados de esta primera fase, se valora la necesidad de realizar un nuevo raspaje a los 6 meses. Si no se consigue una mejoría, habrá que pasar a una segunda fase.
La segunda fase del tratamiento es una fase quirúrgica, que consiste en abrir la encía para conseguir un mejor acceso a las raíces dentarias y eliminara sí más fácilmente la placa bacteriana, el sarro y el tejido periodontal enfermo (bolsas). Si aún así no conseguimos resultado en determinadas localizaciones, habrá que plantearse realizar las extracciones dentarias necesarias.
Una vez controlada la enfermedad, es muy importante aplicar una tercera fase de tratamiento o de mantenimiento, consistente en revisiones periódicas para evitar una recaída y mantener la motivación y colaboración del paciente, que como ya se ha dicho, es vital para conseguir mantener a raya la enfermedad.

Última actualización el Domingo 20 de Febrero de 2011 09:30